Artaza: La impunidad no se puede premiar

artaza rosasA la comunidad y los trabajadores de la Salud de Valdivia:

Con asombro e indignación nos hemos enterado que el señor Osvaldo Artaza ha sido contratado como nuevo subdirector del Hospital de Valdivia y que, además, inmediatamente pidió permiso sin goce de sueldo por más de tres meses pues “debía viajar a Buenos Aires a terminar un trabajo”.

Para los trabajadores de la Salud Pública, el señor Artaza representa uno de los peores momentos de la historia, pues es el ministro que impuso la reforma de Ricardo Lagos Escobar, junto al ministro Pedro García y los subsecretarios Infante y Navarrete, que abrió de par en par las puertas a la privatización de nuestro servicio.

Palabras como “concesión”, “externalización” y “garantías explícitas” vinieron a quedarse para significar mayor segregación a los millones de pobres de nuestro país y altos grados de inseguridad laboral a los funcionarios del sector. El resultado más triste de esta reforma privatizadora, es el que hoy nos tiene contando muertos. Cuando se nos dice que cerca de 25 mil personas murieron esperando ser atendidas por un especialista o una cirugía, solamente en el 2016, o que suman más de 11.000 los que fallecieron entre julio de 2005 y febrero de 2017 a la espera de una atención AUGE, no podemos si no recordar las razones por las que nos opusimos firmemente a la implementación de esta reforma.

Lo dijimos desde un principio, la única forma de solucionar el problema de fondo de la Salud era poner el foco en potenciar el sector Público, mirar de manera estratégica y sumar recursos a la prevención. Nos movilizamos con fuerza para dejarles en claro que no estábamos de acuerdo, como quedó de manifiesto en esas heroicas jornadas de lucha y, muy especialmente, en la huelga de hambre y toma del Instituto de Neurocirugía.

Sin embargo, no fuimos escuchados y se terminó privilegiando los negocios, pasando las platas del sector Público a los privados, lo que permitió el descaro de otro ministro, el señor Mañalich, que compró prestaciones a su propia clínica por más de 6 mil millones de pesos.

La violación a los derechos humanos de miles de pacientes, ocurrida por la imposición de esta reforma, es responsabilidad de Ricardo Lagos Escobar, Pedro García, Antonio Infante, Gonzalo Navarrete y, muy especialmente, del señor Osvaldo Artaza. Si esto hubiese pasado en Venezuela, no dudamos que el gobierno exhortaría a la OEA a sancionar a la República Bolivariana. O si fuera en Bolivia, el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, estaría acusando a Evo Morales ante Naciones Unidas. Pero como es en Chile, donde los autores de violaciones a los Derechos Humanos gozan de impunidad, tal como los empresarios que compran políticos corruptos para hacer leyes a su medida, no pasa nada y se le premia con la subdirección de un centro hospitalario como el de Valdivia.

Insistimos, estamos sorprendidos e indignados, lo único que se merece gente como el señor Artaza es un juicio político por la responsabilidad que le cabe en la muerte de miles de chilenos. La impunidad no se puede premiar.

 

Jorge Araya Guerra

Presidente Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud

CONFENATS

Así resistimos la imposición de la reforma. Sin embargo fue impuesta a la fuerza.

Así resistimos la imposición de la reforma. Sin embargo fue impuesta a la fuerza.

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Author: Confenats

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